En el jardín · noviembre
Jardinería con la luna en noviembre noviembre
Noviembre es el gran mes de las plantaciones: la savia baja, los árboles se duermen, y el viejo refrán quiere que toda madera eche raíz. Los frutales y los arbustos a raíz desnuda se instalan en luna descendente, el ajo blanco y la chalota gris también. En el huerto se recogen las hortalizas de invierno según hagan falta, se siembran habas y guisantes redondos en clima suave, y se deja descansar el suelo bajo su cobertura.
Lo esencial
- A sembrar
- habas y guisantes redondos en clima suave, algunas lechugas de invierno a cubierto
- A podar, a plantar
- árboles y arbustos a raíz desnuda, ajo blanco, chalota gris
- A cosechar
- puerros, coles, canónigos, aguaturmas, últimas raíces
- Palabra clave del mes
- plantar durante el sueño
¿Qué hacer en el jardín en noviembre según la luna?
El balanceo lunar de la tradición da dos tiempos al mes: la luna ascendente, en la que la savia se vería atraída hacia arriba (siembras, injertos, recogidas de fruta), y la luna descendente, en la que bajaría hacia las raíces (plantaciones, poda, trabajo del suelo). En noviembre, la descendente reina: casi todo el trabajo del mes le corresponde.
Es en luna descendente donde la tradición coloca la plantación de los frutales y los arbustos a raíz desnuda, la del ajo blanco y la chalota gris, y la poda suave de los árboles cuyas hojas han caído, siempre fuera de las heladas. La ascendente conserva las raras siembras del mes, habas y guisantes redondos en clima suave, y la recogida de las hortalizas de hoja para la mesa.
¿Qué cultivos priorizar, y en qué días?
La segunda lectura del calendario asocia cada día a un órgano, según la constelación que atraviesa la Luna: hojas, flores, frutos, raíces. En noviembre, los días de raíz son los más valiosos: ajo blanco y chalota gris se plantan ahí en un suelo drenado, y las aguaturmas se arrancan a medida que se necesitan, porque se guardan mejor en la tierra que en la bodega.
Los días de hoja sirven a las recogidas de puerros, coles y canónigos; los días de fruto, a la siembra de las habas y los guisantes, de los que se come la semilla; los días de flor, a la plantación de los últimos bulbos de primavera. En cuanto a los árboles, la tradición solo les pide una cosa: ser plantados durante su sueño, con las raíces al calor antes de los grandes fríos.
El gesto del mes: plantar un árbol a raíz desnuda
Es el gesto más rentable del año: un árbol a raíz desnuda cuesta la mitad que en maceta y a menudo arraiga mejor. Embarra las raíces (una mezcla de tierra, agua y compost), cava ancho en lugar de hondo, deja el punto de injerto fuera de la tierra, tutora frente al viento dominante. La tradición elige la luna descendente; el árbol, en cambio, pide sobre todo un suelo sin helar.
En la ciudad, el mismo espíritu cabe en un balcón: un pequeño frutal en macetón (grosellero, frambueso enano, manzano columnar) también se planta en esta temporada. Es la compra de noviembre la que hará las mermeladas del verano.
Lo que dice la agronomía
Las comparaciones rigurosas entre plantaciones en el día bueno y plantaciones de control no han dado nada reproducible: la calidad del embarrado, del hoyo y del riego de arraigo pesa infinitamente más que la posición de la Luna. El calendario conserva su virtud de metrónomo: fija citas, y es la presencia regular la que hace los jardines vivos.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué plantar los árboles en noviembre?
- Porque el árbol entra en reposo: sin hojas que alimentar, dedica el otoño y el invierno a enraizar en un suelo aún tibio, y arranca con fuerza en primavera. Es además la temporada de la raíz desnuda, más barata y a menudo más vigorosa. La tradición añade la luna descendente; el suelo sin helar sigue siendo la única condición firme.
- ¿Qué se puede sembrar todavía en noviembre?
- Pocas cosas, y es normal: habas y guisantes redondos en clima suave, en días de fruto y luna ascendente según la tradición, más algunas lechugas de invierno a cubierto. En todo lo demás, noviembre es un mes de plantaciones y de descanso del suelo, no de siembras.