En el jardín · julio
Jardinería con la luna en julio julio
En julio el huerto está en plena forma y la tradición lunar sirve sobre todo de metrónomo: siembra de las hortalizas de otoño en luna ascendente, poda y trasplante en luna descendente, cosechas casi cada día. Judías, zanahorias de invierno y achicorias se siembran; tomates y frambuesos se podan; ajos, cebollas y chalotas se recogen. Un mes en el que todo crece a la vez, incluidas las hierbas espontáneas.
Lo esencial
- A sembrar
- judías verdes, zanahorias de invierno, achicorias, nabos, canónigos a fin de mes
- A podar, a plantar
- chupones de tomate, frambuesos no reflorecientes, puerros de invierno a trasplantar
- A cosechar
- ajos, cebollas, chalotas, calabacines, primeros tomates
- Palabra clave del mes
- regar lo justo, cosechar a menudo
¿Qué hacer en el huerto en julio según la luna?
La tradición distingue dos tiempos dentro del mes. Cuando la Luna sube en el cielo de un día para otro, quienes jardinean con la luna leen en ello una savia que sube: es el momento de las siembras, los injertos y la cosecha de las hortalizas de fruto. Cuando baja, la savia bajaría hacia las raíces: se planta, se trasplanta, se poda, se trabaja el suelo.
En julio, ese balanceo viene de perlas. La luna ascendente acoge las siembras de otoño (última hornada de judías, zanahorias de invierno, achicorias) y las recogidas de tomates, calabacines y berenjenas. La luna descendente recibe el trasplante de los puerros de invierno, la poda de los chupones y la cosecha de los bulbos: ajos, cebollas, chalotas, que la tradición dice mejor conservados si salen de la tierra en ese momento.
¿Qué cultivos priorizar, y en qué días?
El calendario lunar añade una segunda lectura: según la constelación que atraviesa la Luna, el día sería favorable a las hojas, a las flores, a los frutos o a las raíces. No hace falta hacer de ello una religión: quédate con que cada cultivo tiene su órgano de predilección, y que el calendario te invita simplemente a ocuparte de él ese día.
En el lado de los frutos: las judías se siembran en días de fruto, los tomates se deschuponan y se recogen también esos días. En el lado de las raíces: zanahorias de invierno y nabos se siembran en días de raíz, los ajos y la cebolla se cosechan ahí. En el lado de las hojas: achicorias, lechugas de verano y, a fin de mes, las primeras siembras de canónigos. Los días de flor acogen las bienales que florecerán la próxima primavera.
El gesto del mes: acolchar, y luego regar lo justo
Julio se gana al atardecer, regadera en mano. Riega al pie, abundante pero menos a menudo, y luego acolcha todo lo que se pueda: restos de siega secos, paja, hojas trituradas. Un suelo cubierto guarda su frescor, y la tarea de regar vuelve a ser una cita en lugar de una urgencia.
En la ciudad, la misma lógica: acolcha tus macetas (paja de lino, bolas de arcilla), riega al fresco, y despunta los chupones de tu tomate de balcón en un día de fruto, en luna descendente si quieres seguir la tradición hasta el final.
Lo que dice la agronomía
Los ensayos comparativos no han mostrado un efecto medible del calendario lunar sobre la nascencia o el rendimiento: una siembra cuidada un día desfavorable vale más que una siembra hecha de cualquier manera el día bueno. El valor del calendario está en otra parte: da un ritmo, lleva al jardín con regularidad, y es esa constancia la que hace las buenas cosechas.
Preguntas frecuentes
- ¿Luna ascendente y luna creciente son lo mismo?
- No. La luna creciente describe la parte iluminada que aumenta, de la luna nueva a la luna llena; la luna ascendente describe su altura en el cielo, que crece de un día para otro. Los calendarios de jardinería se basan en la segunda: una luna puede ser creciente y descendente a la vez.
- ¿Cuándo cosechar los ajos y las cebollas en julio?
- La tradición aconseja la luna descendente, en días de raíz y con tiempo seco: los bulbos se conservarían mejor. La señal más fiable sigue siendo el follaje que amarillea y se tumba; deja luego secar la cosecha unos días al sol antes de guardarla.