En el jardín · febrero
Jardinería con la luna en febrero febrero
Febrero duda entre el invierno y la promesa. La tradición lunar ve en él un mes bisagra: en luna ascendente se arrancan al calor las siembras de tomates, pimientos y berenjenas; en luna descendente se podan los frutales de pepita y se plantan ajos y chalotas en clima suave. Fuera, el huerto aún da sus hojas de invierno; dentro, la temporada empieza en el alféizar de una ventana.
Lo esencial
- A sembrar
- al calor: tomates, pimientos, berenjenas; bajo cajonera: lechugas, zanahorias tempranas
- A podar, a plantar
- frutales de pepita sin helada; ajo rosa, chalotas, cebollas en clima suave
- A cosechar
- puerros, canónigos, espinacas de invierno, endibias
- Palabra clave
- arrancar sin precipitarse
El huerto de febrero según la tradición lunar
En luna ascendente se dice que la savia gana las partes altas: la tradición coloca ahí las siembras y las cosechas de hoja. En febrero, lo esencial se siembra dentro: los tomates, los pimientos y las berenjenas necesitan unos veinte grados para nacer, algo que ningún invernadero frío ofrece todavía. Bajo cajonera, las lechugas y las zanahorias tempranas toman el relevo; fuera, se siguen recogiendo canónigos y espinacas.
En luna descendente la savia baja: es el tiempo de la poda y de las plantaciones. Los frutales de pepita se podan fuera del periodo de heladas, los últimos árboles a raíz desnuda se suman al frutal, y el ajo rosa, la chalota y la cebolla se hunden en la tierra en las regiones suaves, con la punta hacia arriba, en un suelo que no retenga el agua.
Tomates al calor, ajo en tierra: los cultivos del mes
La tradición afina aún más el calendario con los días de hoja, flor, fruto y raíz, según la constelación que atraviesa la Luna. La idea cabe en una frase: eliges el día que lleva el nombre de lo que quieres cosechar. El tomate, el pimiento y la berenjena, cultivados por sus frutos, se siembran en días de fruto; la lechuga, en días de hoja.
El ajo y la chalota, de los que se come el bulbo subterráneo, pertenecen a los días de raíz, en luna descendente: es la plantación más codificada del mes. Si arrancas tus tomates, no te obsesiones con el día perfecto: a la tradición le basta una ventana de luna ascendente, y el calor del radiador hace el resto.
El gesto del mes: el semillero en bandeja
Prepara una bandeja o unos vasos de yogur agujereados, un sustrato fino especial para semilleros, y siembra tus tomates: dos semillas por alvéolo, apenas cubiertas, cerca de una fuente de calor suave. La nascencia tarda alrededor de una semana; después, la luz se vuelve crítica, así que pega las plántulas a la ventana más clara y gíralas cada día.
El gesto cabe en un metro de alféizar, en la ciudad igual que en el campo. Etiqueta cada variedad desde la siembra: en abril, todas las plantas de tomate se parecen, y es ahora cuando te ahorrarás la confusión.
Lo que dicen los ensayos
Las comparaciones hechas en condiciones controladas entre siembras ajustadas a la luna y siembras de control no han mostrado nada reproducible. Lo que el calendario ofrece de sólido es una cadencia: te lleva de vuelta a tus plantas cada semana, y es esa constancia la que cambia las cosechas.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuándo sembrar los tomates con la luna?
- La tradición aconseja la luna ascendente, en día de fruto. En lo agronómico, lo que decide el éxito es el calor (unos veinte grados para la nascencia) y luego la luz. Elige una ventana de luna ascendente dentro del mes y mantén tus plántulas al calor: los dos mundos estarán de acuerdo.
- ¿Se puede sembrar al aire libre en febrero?
- Casi en todas partes es aún demasiado pronto: el suelo está frío y las semillas se pudren más de lo que nacen. Las excepciones son los climas suaves: habas, guisantes y ajos ya se instalan. En el resto, mejor una cajonera, un velo de forzado o paciencia.