Litoterapia · ficha de la piedra
Sodalita
Sodalita es una piedra azul, vinculada por tradición a concentración, comunicación, intuición.
Lo esencial
- Familia
- Tectosilicato
- Composición
- Na₈(Al₆Si₆O₂₄)Cl₂
- Sistema cristalino
- Cúbico
- Dureza (Mohs)
- 5.5–6
- Color
- Azul, blanco
- Chakras
- Garganta, Tercer ojo
- Elementos
- Aire
- Zodiaco
- Sagitario
Sodalita, según la tradición
La sodalita mezcla azul profundo y blanco en vetas tranquilas, un tono que la tradición vincula a la garganta y al tercer ojo, a la claridad mental. La asocian al pensamiento ordenado, a la expresión certera, a la capacidad de poner palabras claras a lo que sientes. Su color recuerda a un cielo nocturno sereno, bueno para la reflexión. Tenla en la superficie de trabajo o sobre la mesa durante el estudio y la concentración. Ponla cerca de ti cuando quieras ordenar tus ideas con calma, sin dispersarte.
Afirmación“Pienso con claridad y me expreso.”
La sodalita, por dentro
La sodalita es un feldespatoide: una prima de los feldespatos que cristaliza en magmas pobres en sílice, allí donde el cuarzo no puede formarse. Su nombre, dado en 1811 a partir de muestras de Groenlandia, viene sencillamente del sodio que contiene en abundancia, con un toque de cloro. Su azul profundo se debe a iones de azufre atrapados en las jaulas de su estructura, que absorben la luz cálida y solo dejan pasar el azul.
Las vetas blancas que la recorren suelen ser calcita, y es su dibujo lo que hace reconocible cada pieza. Los yacimientos mayores están en Brasil (Bahía), Canadá (Bancroft, Ontario), Namibia y Bolivia, donde el Cerro Sapo ha dado sodalitas de un azul notable. Una variedad rara, la hackmanita, cambia de color bajo los ultravioleta y vuelve a su tono en la oscuridad: es la tenebrescencia.
Historia y creencias: el azul de una princesa
A diferencia del lapislázuli, molido en pigmento y esculpido desde la Antigüedad, la sodalita es una piedra joven: descrita en 1811, siguió siendo una curiosidad de coleccionista hasta que se hallaron los grandes yacimientos de Bancroft, en Ontario, a finales del siglo XIX. Sus creencias son, por tanto, recientes, y decirlo forma parte de la honestidad que se le debe.
Su momento de gloria llega en 1901: durante una visita real a Canadá, la futura reina María se fija en la sodalita de Bancroft y hace enviar varias toneladas a Londres para decorar Marlborough House. La piedra se ganó ahí su apodo de «Princess Blue», que los lapidarios canadienses siguen usando.
Cómo usar sodalita
Estudio, trabajo; una meditación corta.
Limpieza
Sonido, humo; un enjuague rápido en agua, luego seca.
Recarga
Luz de la luna; intención.
Preguntas frecuentes
- ¿Sodalita o lapislázuli, cómo los distingo?
- Mira las inclusiones: el lapislázuli casi siempre lleva motas doradas de pirita y la sodalita no. Su azul tira más a tinta, sus vetas blancas son más anchas y el precio es bastante más bajo. Son parientes, además: la lazurita del lapislázuli pertenece al mismo grupo mineral.
- ¿Se puede mojar?
- Un enjuague rápido con agua clara, sí. Un remojo largo, no: su dureza moderada y sus vetas de calcita no lo llevan bien. El agua salada queda descartada porque ataca el pulido. Sécala siempre después.
- ¿Qué es la hackmanita?
- Una variedad de sodalita con una propiedad rarísima: expuesta a los ultravioleta se oscurece y vuelve a su color original al guardarla en la oscuridad. El fenómeno se llama tenebrescencia y es reversible, aunque conviene no abusar de la exposición si quieres conservar su tono habitual.