Pesadilla
Una pesadilla es un sueño de fuerte carga de angustia, lo bastante intenso para despertar a quien duerme, que a menudo conserva de él un recuerdo nítido. Surge sobre todo al final de la noche, durante el sueño REM, cuando la actividad onírica es más rica. Universal y frecuente en la infancia, pone en escena miedo, persecución, caída o pérdida. Las tradiciones leyeron en ella durante mucho tiempo un mensaje del alma, allí donde la investigación moderna ve un exceso emocional que busca descargarse.
Por qué la noche da miedo
Una pesadilla te sacude porque toca un punto certero: un miedo que llevas, una tensión del día, un duelo o un cambio aún en carne viva. El sueño lo convierte en imágenes, a veces de forma cruda, y te despierta con el corazón latiendo. Lejos de ser un mal augurio, se parece a una válvula de alivio: tu paisaje interior mostrándote lo que pide ser mirado.
Lo que los antiguos leían en ella
Los antiguos daban un rostro a esas noches pesadas: los griegos hablaban de Efialtes, la criatura que salta sobre quien duerme; los latinos, del íncubo que pesa sobre el pecho. Adivinaban allí la obra de un espíritu, de una digestión difícil o de un alma atormentada. Esos relatos dicen sobre todo hasta qué punto el miedo nocturno acompaña al ser humano desde siempre, como un espejo y no como un veredicto.
Domar un mal sueño
Cuando una pesadilla vuelve, a muchos les resulta dulce ponerla sobre el papel al despertar, seguir su hilo e imaginar, ya despiertos, otro final para la escena. Nombrar el miedo suele aligerarlo. Acoge ese sueño como un mensajero torpe y no como una amenaza, y deja que el día devuelva las imágenes a su lugar.
Fuentes
- , La interpretación de los sueños (1900)
- , Dreams and Nightmares (1998)