Arquetipo
Un arquetipo, en el sentido de Carl Gustav Jung, es una imagen o un modelo universal presente en el inconsciente de todo ser humano: la Madre, el Héroe, la Sombra, el Viejo Sabio, el Niño. Heredados del fondo común de la humanidad, los arquetipos no son recuerdos sino formas vacías que se llenan con la vivencia de cada uno. Surgen en los sueños, los mitos, los cuentos y el arte, donde dan cuerpo a las grandes figuras de la psique.
Formas que la vida llena
Jung distinguía el arquetipo de su contenido. El arquetipo es la forma: una capacidad común a todos los humanos de imaginar una «Madre», un «Héroe», un «Sabio». Lo que la llena es tu propia vida, tu propia madre, tus propios modelos. Por eso esas figuras te parecen a la vez extrañamente familiares y profundamente personales cuando aparecen en tus noches.
Algunas grandes figuras
Entre las figuras que Jung más describió, la Sombra reúne lo que no te gusta ver en ti y que vuelve a menudo en los sueños bajo los rasgos de un desconocido amenazante. El Ánima y el Ánimus portan la parte femenina o masculina interior. El Sí-mismo, por su parte, figura la unidad hacia la que tiende la psique. Otros tantos rostros que tu imaginario toma prestados para hablarse a sí mismo.
Reconocerlos en tus sueños
En un sueño, un arquetipo se reconoce a menudo por su carga: ese personaje que te parece más grande que la vida, atravesado por una emoción fuerte, por un sentido que te supera. En vez de etiquetarlo de inmediato, déjalo actuar, observa lo que despierta. Verlo como una figura interior, y no como una persona real, abre un diálogo con una parte de ti mismo.
Fuentes
- , El hombre y sus símbolos (1964)
- , The Archetypes and the Collective Unconscious (1959)