Pliegues palmares
Los pliegues palmares son los surcos que recorren la palma. Se forman en el útero, durante el primer trimestre del embarazo, y marcan las zonas donde la mano se dobla. La anatomía describe tres principales, que la quiromancia nombra líneas de la vida, de la cabeza y del corazón. Estos pliegues no son fijos: se ahondan, se ramifican y evolucionan con la edad y con el uso de la mano.
Lo que dice la observación
Los pliegues de tu palma se forman antes de tu nacimiento, en el primer trimestre del embarazo, a lo largo de las zonas donde la mano se dobla. Aristóteles ya los advertía en su Historia de los animales. Tres pliegues mayores estructuran la mayoría de las palmas; algunas manos solo muestran dos, o un único pliegue transversal.
Líneas que viven
Tus pliegues no están grabados de una vez para siempre: se ahondan, se ramifican, se difuminan en algunos puntos con los años y con el uso de tu mano. Por eso los quiromantes vuelven a leer una palma en distintas edades de la vida. La mano que miras hoy no es la que leerás dentro de diez años.
Donde la quiromancia los encuentra
La quiromancia dio nombre a estos tres pliegues mayores: líneas de la vida, de la cabeza y del corazón. El hecho de que se muevan con el tiempo, por cierto, alimenta su lectura: una línea que se transforma acompaña a una persona que se transforma. Puedes ver en ello un punto de encuentro entre la observación del cuerpo y el lenguaje del símbolo.
Fuentes
- , Historia de los animales
- , The Laws of Scientific Hand Reading (1900)