Diario de la luna · Cuarto Menguante
Escribir en cuarto menguante.
toma tu cuaderno ✦
El cuarto menguante sale hacia la medianoche y reina sobre el cielo de la madrugada: de nuevo media luna, pero invertida, la sombra tomando el lado que la luz ocupaba en el cuarto creciente. El símbolo es claro: lo que allí se desplegaba como construir ahora se despliega como desmontar. Esta es la fase de soltar, y probablemente la menos querida del ciclo, porque preferimos empezar a terminar. Y sin embargo nada se siembra en un campo abarrotado. En tu diario, el cuarto menguante abre las preguntas que evitas el resto del mes: ¿qué ha terminado y yo sigo cargando, qué rencor me cuesta más de lo que me protege, qué promesa hecha por otra versión de mí merece ser devuelta? Escribir esas respuestas no te compromete a nada: es un inventario, no una gran limpieza. Pero el inventario ya lo cambia todo, porque separa lo que pesa de lo que sostiene. En la app, volverás a encontrar esta página en el próximo cuarto menguante: ver lo que depositaste hace un mes, y darte cuenta de que lo depositaste de verdad, es una de las alegrías silenciosas del diario lunar.
Los convites para abrir la página
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¿Qué está objetivamente terminado en tu vida, y que aun así sigues regando por costumbre o lealtad?
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¿Qué rencor, por justificado que esté, te cuesta hoy más de lo que te devuelve?
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¿Qué promesa hiciste en una época en que eras otra persona, y qué haría con ella la que has llegado a ser?
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¿Qué podrías perdonarte a ti mismo esta noche, aquí mismo, sin ninguna condición?
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Si tuvieras que aligerar el próximo mes de una sola cosa, ¿cuál se iría primero?
Para cerrar la página
Toma lo que tu página señala como más pesado y escríbelo en un papel aparte, en pocas palabras. Dobla el papel y luego guárdalo fuera del cuaderno: una caja, un sobre, un cajón. No estás destruyendo, estás depositando. El matiz importa: no fuerzas una despedida, le abres espacio.