Como amigo · Leo

Leo en la amistad

En la amistad, Leo es el amigo que te defiende con uñas y dientes, que organiza la fiesta y que quiere verte ganar. Cálido, orgulloso, nunca tibio: con él, o estás en el clan o no lo estás.

Todos tenemos un amigo que convierte un martes cualquiera en un acontecimiento, que aparece antes incluso de que termines la frase y que te defiende en una conversación en la que ni siquiera estabas. Muy a menudo es un Leo. En la amistad, este signo de fuego no hace las cosas a medias: elige a su gente, y una vez que te ha elegido formas parte de su reino. Olvida la lista de signos con los que «encaja» bien (eso es otra página): aquí hablamos de la forma en que Leo ama como amigo, de lo que te aporta y de lo que termina por agotarlo. Porque un amigo Leo es luminoso, pero también tiene sus zonas de sombra, y ambas merecen que se hable de ellas.

El amigo incondicional: presente, orgulloso de ti y nada discreto al respecto

Leo no es de los que aman a sus amigos en silencio. Lo dice, lo muestra, lo postea. Con él tienes mensajes de cumpleaños escritos como discursos, fiestas que organiza para celebrar tu ascenso, ese momento embarazoso y adorable en el que le cuenta a toda la mesa lo genial que eres. Su lealtad es total: criticar a uno de sus amigos delante de él es abrirte un expediente. Defiende a los suyos incluso cuando se equivocan, para ajustar la verdad en privado más tarde. Ser amigo de un Leo es tener a alguien que cree en ti a veces más fuerte que tú.

El amigo que te empuja: quiere verte atreverte

Leo soporta mal verte empequeñecer. ¿Dudas en presentarte, en declararte, en subir al escenario? Él no entiende la vacilación, empuja. A veces demasiado fuerte, a veces justo en el momento indicado. Es el amigo que te dice «venga, va, está claro que vas a conseguirlo» con tal convicción que acabas creyéndotelo. Detesta verte hacerte pequeño por miedo a la mirada de los demás, él que hizo las paces con esa mirada hace tiempo. A su lado ocupas espacio, asumes lo que quieres, dejas de pedir perdón por existir. Un amigo Leo te tira hacia arriba, siempre que no confundas su energía con una competición.

Lo que lo vacía: la indiferencia y el papel de figurante

Lo que agota a un Leo en la amistad no es el conflicto, es el vacío. Una amistad en la que lo da todo, lo organiza todo, lo sostiene todo, sin sentir jamás algo de vuelta, lo va apagando a fuego lento. Necesita sentirse visto, elegido, importante para ti, no solo práctico. Olvidarlo en un plan, relegarlo a figurante en tu vida, aplaudir a todos menos a él: eso toca su orgullo antes que su corazón, y se cierra sin siempre explicar por qué. Su trampa es querer brillar tanto que olvida preguntar cómo estás. Un amigo Leo está bien cuando la admiración circula en ambos sentidos, y cuando le recuerdan que también lo quieren los días en que no hace nada espectacular.

😏 Con un Escorpio chirría: dos orgullos que no ceden nada, uno que quiere mostrarlo todo y el otro que nunca enseña sus cartas, y sin embargo ninguna amistad es más indestructible una vez sellada la confianza.

¿Y tu amigo Leo? ¿Es más bien el que te defiende a tus espaldas o el que te empuja a atreverte con eso que te da miedo?

Fuentes

  • Liz Greene, Astrology for Lovers, Weiser Books, 1986.